2017. Lenguaje, convivencia y diversidad (artículos)

Traducción de fichas del C1 Resource Pack

La siguiente traducción fue realizada para la publicación multimedia que preparaba la Escuela para celebrar el 25 aniversario (2016-17). El texto está basado en cuatro fichas de la sección preliminar “Comprender el aprendizaje de idiomas” incluida en el C1 RESOURCE PACK de Micaela Ford (2016). Traducción y adaptación por la autora.

NOCIONES BÁSICAS SOBRE LENGUAJE, DIVERSIDAD Y CONSTRUCCIÓN DE LA CONVIVENCIA, por MF (2017)

  • Diversidad lingüística humana
  • Lengua Estándar e Inglés Internacional
  • Acentos y pronunciación
  • ¿Qué variedad se usa en inglés en las EEOOII?
  • Convivencia. Aprender a respetar la diversidad de la identidad humana
  • Lenguaje y convivencia. Nombrarnos bien, el mínimo respeto

Diversidad lingüística humana

El inglés y el español en el mundo, aunque habiéndose originado en zonas geográficas específicas (España e Inglaterra, en el Reino Unido), han evolucionado en numerosas variedades porque las personas siempre encuentran formas de expresar su identidad individual y colectiva. Ninguna de las variedades nacionales (por país) del español o del inglés es “más correcta” que otras. Eso sería como decir que una nación (un pueblo) es superior a otros, una idea ignorante. El español de España no es mejor que cualquiera de las otras variedades de español americanas, de ese continente. El inglés británico no es mejor que el inglés estadounidense, o que el inglés norteamericano (si incluimos Canadá, por ejemplo), ni que el inglés nigeriano o indio (de la India). Además, dentro de cada variedad, pongamos, español de España, todas las personas hablan su lengua mejor o peor dependiendo de si saben adaptar el uso de la lengua a situaciones comunicativas diversas. A más gama de adaptación de tus palabras a las diferentes situaciones comunicativas, más conocimiento, más cultura, mejor te comunicarás o hablarás tu lengua.

Las lenguas humanas reflejan la rica diversidad de nuestra especie y cada comunidad lingüística es un ejemplo del asombroso poder de la creatividad humana en el lenguaje. La creatividad lingüística humana es posiblemente lo que nos hace más claramente personas, lo que nos diferencia de otros animales, dada toda la libertad que podemos usar a la hora de crear mensajes. Y no hay límite para las lenguas humanas, porque no hay límites para la variedad en la identidad humana, en las culturas que generamos. En cuanto un grupo de personas se siente comunidad, crean, seleccionan usos de palabras y expresiones para vincularse, para crear su identidad como grupo. Seguirán compartiendo esa lengua con otras comunidades que la hablen (español de España, México, Guatemala, Colombia, Perú, Chile, pueblo saharaui…), pero desarrollarán sus propios rasgos en el idioma para resaltar que tienen una cultura propia, que las diferencia. Así hacen también las personas individualmente, en especial artistas (p.e., escritoras) y quienes tienen una inteligencia lingüística más desarrollada.

¿Podemos compartir una lengua cuando siempre estamos creando versiones de la misma, maneras de diferenciarnos? Sí, siempre y cuando tengamos la voluntad de comunicarnos o de compartir la misma lengua. ¿Y cómo lo hacemos? Como se desprende de lo anterior, según sabemos hoy gracias a la lingüística moderna, no lo hacemos diciendo que una variedad es la mejor y las demás deben imitarla. Cuanto más privado e íntimo es el acto de comunicación, más personal o de la localidad es el lenguaje que usamos. Si la gente que se está comunicando es de la misma comunidad lingüística, tenderá a hablar diferente a cómo hablarían si estuvieran con personas que comparten lengua pero no su variedad (el país de origen, por ejemplo). También ocurre este otro escenario: cuanto más formal sea la situación, menos local o privada será la versión de la lengua que usemos, suponiendo que se nos dé bien usar nuestra lengua en el sentido de que sepamos usar diferentes registros, diferentes maneras de hablar según contexto.

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Lengua Estándar e Inglés Internacional

En general, tendemos a usar una versión más estándar de nuestra lengua materna cuando nos comunicamos con personas extranjeras, o con personas que hablan nuestra lengua pero pertenecen a otro país. Cuando vemos que la otra persona nativa no entiende una palabra u expresión que estamos usando, sencillamente decimos lo que significa. Cuando escribimos, tendemos a usar una versión más estándar del idioma porque no hay información de realidad circundante (desde nuestro tono y volumen de voz, a lo que pasa o hay alrededor), y/o cuando escribimos en el contexto académico o laboral, que suele usar registros más formales; aunque también existe el lenguaje escrito informal y el lenguaje escrito oral (p.e., como escribimos en las redes sociales) y algunos tipos de literatura se alejan mucho de las formas más estándar, como es lógico. Cuando damos una charla informal, tendemos a usar la forma más estándar también, aunque sea el registro informal, porque no sabemos si todas las personas que escuchan son de la misma comunidad de hablantes. En general, la idea guía es que cuanto más formal el registro/tono, menos local o más estándar es el lenguaje que usamos.

Así pues, una versión más estándar de una lengua es la que más grupos diversos de esa misma lengua entiende y suele relacionarse más con la comunicación más formal en lo que es escribir, pero no es sólo para eso. La lengua estándar se relaciona sobre todo con querer que nos entiendan personas de diferentes grupos o comunidades lingüísticas que comparten una misma lengua.

El inglés estándar incluye variedades de inglés que reflejan rasgos particulares en gramática, vocabulario, ortografía, puntuación, pronunciación, conceptos, pero que también pretende facilitar la comunicación entre hablantes de variedades diversas. Existen diferentes estándares: está el inglés estadounidense estándar, el inglés británico estándar, el inglés irlandés estándar, el inglés nigeriano estándar, o de Kenia, Sudáfrica…  porque dentro de cada uno de ellos hay otras variedades más locales. Cada variedad tiene sus rasgos pero todos son inglés, esto es, todas estas personas hablantes del inglés se pueden comunicar, y las diferencias se notan menos en el inglés escrito formal.

El inglés internacional es un tipo de estándar internacional. Se refiere al inglés como lingua franca (una lengua que facilite la comunicación) en la Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera. El inglés internacional en el contexto de Europa occidental suele basarse más en el inglés británico estándar. El inglés internacional en Asia a menudo incluye más palabras del inglés estadounidense estándar.  Como vemos, todo depende de dónde estemos. ¿Internacional para o con quién? Todo influye en las elecciones de palabras y usos que hacen las personas que hablan la lengua, p.e. qué lengua materna comparten las personas que se comunican, dónde están, para qué están usando la lengua, cuáles son las palabras que mejor conocen todas las personas implicadas en el acto de comunicación al margen de la variedad del idioma que hablen. Si la conversación es entre personas hispanohablantes americanas, es muy posible que usen en su estándar palabras que no usarían si la conversación fuera entre personas hispanohablantes de varios continentes.

Acentos y pronunciación

Tener un acento de tu lengua materna no significa pronunciar mal, a no ser que ese acento distorsione el sonido de la palabra al punto que quien la escucha no pueda entenderla.

Pronunciar mal es no pronunciar la palabra de forma que la persona nativa pueda entenderla, pero eso no incluye el acento con el que hablamos, que sólo es obstáculo para casos como querer ser espía. Si se nota tu acento de origen, ¡no te contratan! Ejemplos: si digo /mó-nei/ en vez de /má-ni/ estoy pronunciando mal, pero si suena mi acento español al decirlo bien, /má-ni/, entonces eso es sólo que tienes acento español. Si digo /woman/ en vez de /wumn/ estoy pronunciando mal, pero si digo /wumn/ con acento español, no pasa nada.

Como con el tema del estándar, todo depende de grados. Es siempre buena idea imitar el acento que se quiere aprender, pero teniendo claro que si se nota el acento de tu lengua materna, eso no es pronunciar mal, sino con un acento particular.

¿Qué variedad se usa en inglés en las EEOOII?

En las Escuelas Oficiales de Idiomas se pretende que las y los estudiantes puedan usar, entender al menos dos estándares, el inglés británico y el inglés estadounidense, pero también se da el inglés que hable quien te da clase y el que incluyan los materiales de aprendizaje que esta persona seleccione, por ejemplo, los ejercicios de escucha también incluyen a menudo el inglés irlandés, y a medida que se avanza en el aprendizaje, se van incluyendo más acentos y variedades, incluido el inglés hablado por personas no nativas (con acento español, francés, alemán…), porque se trata de entender inglés, no a una comunidad lingüística determinada.

Cuando se le pide a la gente que escriba dos tareas, pueden decidir hacer una en inglés británico y otra en inglés estadounidense, o las dos en una variedad, lo que hay que evitar es mezclarlas.  Es menos complicado de lo que parece. Así pues… Si escribes “We went to the movies with our new neighbor”, entonces no uses  “neighbour” porque ésta es la ortografía británica y “going to the movies” es inglés estadounidense. Si escribes “We went to the cinema with our new neighbour”, entonces tienes que usar el final en “-our” porque estás usando inglés británico estándar. En lo oral, podríamos imitar ambos acentos en ejercicios diferentes, pero eso cuesta más, mucho más, sería como si contarais algo con acento andaluz y otra cosa con acento gallego, para entendernos, así que en lo oral, vale con hacer lo posible, intentando cuidar los mínimos de diferenciación y acordarnos de que ¡siempre nos quedará el inglés internacional, que a veces mezcla un poco en lo oral!

Convivencia. Aprender a respetar la diversidad de la identidad humana

La identidad de género es un tema delicado hoy en día por razones positivas: porque ahora tenemos más libertad para construir nuestra identidad dado que hemos comprendido la idea de Derechos Humanos.

Tradicionalmente, la presión en la sociedad para que seamos Hombre o Mujer según la definición cultural patriarcal (estrecha y excluyente, pues no incluye toda la realidad humana) es extrema y cruel, porque la gente que no encaja con esa definición es considerada “anormal”. Ejemplos son las personas transexuales e intersex, quienes son madres y padres de maneras no tradicionales (por ejemplo, a ellas se las llama “malas madres”), las mujeres pensadoras, creadoras o activistas sociales, los hombres que se comunican o actúan con empatía y cariño, saliéndose de lo que se ha esperado desde hace mucho del Hombre, las personas cuyos cuerpos o sexualidad no es la que impone la cultura patriarcal. Necesitamos tomar del patriarcado lo que nos sirve respecto al conocimiento, las tradiciones, las ideas que más compartimos, y evolucionar para superar las que hacen daño, para así liberarnos de esa justificación continua de la violencia que generan esas ideas patriarcales que condenan y excluyen.

Cuando hablamos, siempre transmitimos nuestra cultura, y por tanto todos los valores patriarcales tradicionales, de cómo se entiende el mundo desde esa ideología (que siempre ha proclamado estar basada en “lo natural”), a no ser que decidamos a través del desarrollo de inteligencia feminista no transmitir al menos los que nos parecen violentos (p.e., que si alguien es homosexual está enfermo o enferma, es “anormal”), para así transmitir los más nuevos (que la homosexualidad es un hecho de la diversidad identitaria humana), los que nos conectan a la comprensión de los derechos humanos. Deberíamos comprometernos a ser personas más justas y empáticas con otras personas, dejando de hacer daño a la gente que sólo pretende ser lo que quiere o siente que es.

La cultura, la sociedad nos impide reconocer rasgos humanos que tiene la gente cuando éstos no encajan con lo que se nos transmite que somos, y lo que se nos ha dicho durante siglos que es Ser Hombre y Ser Mujer es lo que hoy está cambiando, por fortuna, porque nos civiliza. Por ejemplo, tradicionalmente una niña a la que gusten los juegos que sólo podían jugar los niños es considerada “marimacho” y un niño al que le guste el rosa es considerado una niña. No tiene sentido. Son niña o niño igualmente si así lo sienten.

Las identidades humanas son variadas, e incluso cuando nos sentimos hombre o mujer no tenemos todo el mundo la misma idea de por qué somos hombre o mujer, no lo hacemos todo el mundo igual. Lo que es “de mujeres” o “de hombres” está siendo cuestionado hoy en día, y eso nos libera de las expectativas de género patriarcales, tan duras con tanta gente. Hoy sabemos que los sentimientos y pensamientos que nacen en la mente humana son HUMANOS y no “de hombres o mujeres” y cuanto mejor entendemos esta idea, podemos desarrollarnos con más libertad, ser, aprender a hacer, cosas que se nos tenían prohibidas porque se nos clasificaba en un género definido estrictamente en el patriarcado, lo que científicamente se llama “el sistema sexo-género patriarcal”. ¿Por qué no va a poder una mujer “ser inteligente” y un hombre “ser un gran comunicador de sentimientos”? Depende de sus talentos, intereses y aspiraciones, pero también de lo que esperamos de cada cual.

Lo negativo de la ideología patriarcal es que condena otras identidades que no encajan, y ¿qué necesidad hay de hacer eso? ¿Por qué no podemos aceptar la realidad humana de diversidad, esa que empezamos a respetar cuando entendemos la idea de Derechos Humanos? ¿Por qué para Ser nuestra identidad tenemos que condenar otras identidades, estigmatizarlas? ¿Podríamos evolucionar para respetar la diversidad humana en la identidad? ¿Dejar de decir que lo nuestro es “natural” y “lo otro, anormal”? La naturaleza es más variada y compleja que lo que hemos entendido tradicionalmente y no hay nada malo en esto: todo el mundo tiene derecho a existir.

La identidad cultural construye, efectivamente, nuestra identidad, pero no lo explica todo, y tradicionalmente la hemos identificado con el instinto y la biología, pero eso es inexacto.

Allí donde ha habido más libertad, hemos podido comprobar la gente construye su identidad de variadas formas que no encajan con la idea tradicional:

Muchas mujeres tienen…

  • buena inteligencia espacial, conducen muy bien, son grandes artistas visuales (y muchos hombres conducen mal o no tienen talento para ubicar cosas en el espacio)
  • una capacidad sobresaliente para el razonamiento abstracto (pueden estudiar filosofía o matemáticas, y no porque sean como un hombre, como se nos decía con las pocas mujeres que conseguían estudiar aunque lo tenían prohibido),
  • ganas de vida sexual cuando se liberan de toda la mala educación sexual que reciben en la sociedad patriarcal, donde el cuerpo de la mujer es un mero objeto sexual para uso del Hombre (y no hablemos del gravísimo problema de la violación, donde se identifica tortura con placer sexual),
  • pueden querer o no querer tener bebés.

De la misma forma, hoy vemos a hombres…

  • que son buenos en la expresión de sus sentimientos y cuidando a otras personas,
  • a quienes no les gusta hablar de las mujeres como si éstas fueran objetos sexuales,
  • que rechazan usar la violencia con mujeres y hombres también, porque no creen que ser violento les haga más Hombre.

Y existen personas trans e intersex que tienen la misma mente humana que el resto, pueden pensar y amar igual que cualquier otra persona, hacer o no hacer las mismas cosas, y la misma variedad de grados.

La fortaleza y el valor no son esa idea de fortaleza y valor que ha promocionado el patriarcado en su sistema sexo-género: algo que implica ideas o acciones de la violencia. ¿Quién es más fuerte? ¿Una persona que levanta un gran peso (persona corpulenta), alguien que corre una maratón (a menudo bajita y delgada), o un o una gimnasta (con una gran variedad de físicos)? ¿Es más fuerte un hombre que fuerza a otro hombre a través de la violencia física, un hombre que le dice a otros que no cree que un chiste machista o misógino sea gracioso, una mujer que sobrevive a una violación de grupo? ¿Acaso no son todas estas personas fuertes? La fortaleza y el valor las expresamos de muchas maneras diferentes y el género no determina si somos valientes o fuertes, en este sentido.

Es vital que desarrollemos racionalidad empática, que la racionalidad con empatía sustituya a la tradicional razón patriarcal, porque la idea cultural de lo que somos las personas es bastante ajena a la realidad humana. Para ello, necesitamos trabajar la comprensión de lo que somos: de lo que son los derechos humanos, trabajar la idea de que las personas tenemos mentes humanas, saber que no es preciso ni real ni natural decir que sólo podemos ser Hombre o mujer según lo que definió nuestra cultura patriarcal. En resumen, es preciso que comprendamos que nuestros órganos sexuales no determinan lo que nuestras mentes humanas pueden pensar, sentir, hacer.

Lenguaje y convivencia. Nombrarnos bien, el mínimo respeto

La democratización de la sociedad implica que se nos respete a todas las personas como seres con derechos humanos. Y un derecho fundamental es que podemos pedir que se nos nombre como queremos, como nos llamamos, porque cómo nos nombramos es indicativo de si existe el mínimo respeto, de si nos respetamos o no.

Si un hombre se llama Pep y no quiere traducir su nombre a otro idioma, Pepe, por ejemplo, aunque sea el que use allí donde vive, tiene el mismo derecho que si llama George a que se respete cómo se llama. Tendremos que llamarle como él dice que se llama. De la misma forma, no se puede decir a una mujer que no vamos a nombrarla en femenino porque incluirla en el masculino basta. Parece mentira que haya que recordar a algunas personas cultas que la historia y el lenguaje nos demuestran todos los días que el masculino no ha sido jamás genérico, que si se ha usado sólo el masculino ha sido porque en las sociedades patriarcales el Hombre es medida de todas las cosas, el digno representante de la especie, el más capaz, y nombrándole a él bastaba. Con la democracia, desde la segunda mitad del siglo veinte, nuestra sociedad empieza a cuestionar esa idea porque las mujeres (y en general las personas) han empezado a elegir…

El lenguaje humano está íntimamente ligado a cómo concebimos las cosas y pensamos, y a cómo nos relacionamos (el famoso triángulo: lenguaje-pensamiento-sociedad), y es más: es una herramienta de exploración, una voz para expresar nuestras identidades únicas, un transmisor de la cultura prevalente, de las ideas y valores que predominan en la sociedad, pero también un transmisor de todas esas ideas y valores que existen pero aún no han sido comprendidas por la mayoría. Así, el lenguaje es algo extremadamente complejo: por un lado, tendemos a emplear el lenguaje de la cultura prevalente, esa forma de ver el mundo que nuestra sociedad nos dice que es “normal”; por otro, como la visión de la cultura patriarcal no es la única posible y las ideas transmitidas durante siglos en el patriarcado nos parecen hoy en día de una violencia e injusticia evitable en alguna medida, como evolucionamos, el lenguaje refleja que hemos empezado a rescatar nuestra humanidad, nuestra existencia diversa, y es generalizado que hay más rechazo a la violencia, lo que nos ofrece la posibilidad de construir sociedades donde se comprenda, proteja y dé prioridad a no forzar cosas que no hay que forzar, como modelos de identidad, y a que se puedan resolver los problemas como de hecho hacemos a menudo en la vida cotidiana, de manera noviolenta.

Necesitamos desarrollar un amor a la diversidad, una capacidad de ver lo que tenemos delante, sustituyendo el pasarnos el día juzgando a la gente, no escuchando, interpretando demasiado pronto, constantemente, de la manera más desconfiada u hostil posible, con aprender a escuchar y a construir diálogo(s), a trabajar en equipo por la supervivencia y una vida digna para todo el mundo, por el cuidado mutuo. La diversidad de las identidades humanas no es una amenaza cuando entendemos la idea de los derechos humanos. Y necesitamos entender que el lenguaje tiene que poder estar reflejando todo eso. Somos lo que expresamos.

Para trabajos sobre estos temas, visitar y colaborar con el proyecto coeducativo Desarrollando Inteligencia Feminista de la EOI Fuengirola https://coeducacioninteligenciafeminista.wordpress.com

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